Y ahora dejo el agua correr sobre mi piel. Está hirviendo, arde, pero eso me gusta. No estoy mal, no estoy triste, solo... No siento nada.
Se que él podría estar sentando tras de mí, viendome con los agujeros negros que tiene por ojos a través de sus mechones naranjas, pero no me quiero dar la vuelta porque se que puedo estar engañandome una vez más, que puede ser que aunque sienta su aliento en este momento y su presencia me abrume, todo sea mentira.
Solo desearía que esto nunca se acabara, que el agua jamás dejara de corretear sobre mi espalda, cerrar mis ojos y escuchar las gotas caer en el suelo sin cesar, hasta el fin. Al menos eso quisiera en este momento.
Mi piel no pudo soportar el agua ardiendo, una de las cosas que más me abruma es tener que ceñirme a las circunstancias y sobre todo al cuerpo que me fue otorgado al venir a Vinald. Que lindo sería recuperar mi insensibilidad al dolor junto a todas esas hermosas características a las que me había acostumbrado, pero se que dentro de mucho tiempo Aldastaph estará fuera de mi alcance y no puedo hacer nada al respecto, ya lo intenté y solo funcionó por unos segundos. Pude vislumbrar un mínimo fragmento de mi anterior habitación, así como lo acabo dde hacer con estos murciélagos volando sobre mi cabeza.
Al menos ahora no estoy sola y se que nunca mas lo estaré. Ahora que sé que no soy la única que quiere volver, porque así como yo tengo a Annie, como ella me pertenece, como somos una; encontré por fin el cuerpo que aprosionaba a Waiss.
Eso es lo único que me reconforta.
jueves, 20 de junio de 2013
martes, 4 de junio de 2013
Hasta que aparecí
Sé que algunos habrán notado que hacía tiempo que no escribía en este blog, no es así? Me encantaría disculparme, sobre todo por dejarlo con una última entrada tan... fuerte como lo fue la anterior a esta. Es cierto que estaba pasando por un momento malo, terrible, atroz, pero ahora estoy bien; de hecho, estoy mejor que nunca.
Mis intenciones no son hacer de esta entrada un simple diario que cuente lo que ha sucedido desde la última vez que escribí, así que lo resumiré en tres palabras: Ahora soy feliz.
Volví, y volví para quedarme. No es una excelente idea?
Mis intenciones no son hacer de esta entrada un simple diario que cuente lo que ha sucedido desde la última vez que escribí, así que lo resumiré en tres palabras: Ahora soy feliz.
Volví, y volví para quedarme. No es una excelente idea?
jueves, 2 de mayo de 2013
A duras penas
¿Qué hago cuando no está? ¿Cuando decide desaparecer o mantanerse al margen y, nk conforme con eso, se llevan cin él una parte de mi?
Quién diría que a dueas le penas me voy incapaz de escribir este mensaje, siempre borrando muchas letras e intentando elegir las adecuadas; pero es dificil porque mi vista se va, se queda allí petrificada junto con mi cuerpo, y me quedo sin saber que hacer hasta que Waiss venga.
Solo cuando a alguen se le ocurre revisar el estado de ánimo de Angelque, la ayuda a ponerse de pie y está con ella, es que a lo mejor así puedo intentar seguir adelante asi como lo hago siento ellas.
Pero a veces simplemente no siento nada, nada de nada, no encuentro razones ni propeositos para hacer las cosas. Por eso necesito a Waiss, para que me despirrte de un sonresalto y se ponda a dar órdenes.
Quién diría que a dueas le penas me voy incapaz de escribir este mensaje, siempre borrando muchas letras e intentando elegir las adecuadas; pero es dificil porque mi vista se va, se queda allí petrificada junto con mi cuerpo, y me quedo sin saber que hacer hasta que Waiss venga.
Solo cuando a alguen se le ocurre revisar el estado de ánimo de Angelque, la ayuda a ponerse de pie y está con ella, es que a lo mejor así puedo intentar seguir adelante asi como lo hago siento ellas.
Pero a veces simplemente no siento nada, nada de nada, no encuentro razones ni propeositos para hacer las cosas. Por eso necesito a Waiss, para que me despirrte de un sonresalto y se ponda a dar órdenes.
lunes, 29 de abril de 2013
Hola, soy Waiss
Hola tú. Sí, tú. La que está escribiendo esto. ¿Cómo estas? No seas tímida, comparte con tus seguidores que tanto te apoyan, ¿no es así? Anda, preséntate y háblanos un poco de ti.
No entiendo por qué Waiss trae puesto un abrigo si no estamos en diciembre (CÁLLATE). Es que él se había ido y volvió de pronto y ni siquiera se cómo tengo que reacc... (ENFÓCATE). Pero así está mejor, porque ya se que está aquí y ya le teme menos a la luz, que quiera estar más cerca de mí me tranquiliza. (Empecemos de nuevo)
Mi nombre no importa, díganme Annie porque me gusta, mi edad es completamente irrelevante y mi forma física es (demasiado simple para mi gusto) común y corriente. El caballero que se encuentra a mi derecha, ese de rizos anaranj... (Esa información no les compete) les envía el más caluroso de los saludos, desde lo más profundo de su... (Pecho.)
Él tenía una compañera (pero ya no está) pero ahora ella ya no es importante, porque lo que realmente quiere este distinguido caballero es intentar mantenerme (cuerda) con vida, estar conmigo para que las sombras no puedan dañarme y dormir (dormir, sí, dormir mucho) y vivir lo que sueño sin preocuparme por la (jodida) realidad. Lo que sentí cuando se marcharon fue terrible, pero ahora que Waiss ya está aquí (sin Selene) y es él el que se encarga de ambas cosas (porque Selene no está *risas*) me siento mucho más acompañada que antes.
Así mismo damas y caballeros, ya lo leyeron en las palabras escritas por la misma jovencita a la que le estoy ordenando escribir este pequeño mensaje. Volví, y soy sólo yo, no habrá más nadie que me quite el puesto ni intenta opacarme, de ahora en adelante, Annie pasa a estar bajo mi tutela definitiva. No tiene caso que se preocupen (aunque no creo que exista alguien que lo haga) por ella, porque estará perfectamente bien siempre y cuando yo la dirija.
No entiendo por qué Waiss trae puesto un abrigo si no estamos en diciembre (CÁLLATE). Es que él se había ido y volvió de pronto y ni siquiera se cómo tengo que reacc... (ENFÓCATE). Pero así está mejor, porque ya se que está aquí y ya le teme menos a la luz, que quiera estar más cerca de mí me tranquiliza. (Empecemos de nuevo)
Mi nombre no importa, díganme Annie porque me gusta, mi edad es completamente irrelevante y mi forma física es (demasiado simple para mi gusto) común y corriente. El caballero que se encuentra a mi derecha, ese de rizos anaranj... (Esa información no les compete) les envía el más caluroso de los saludos, desde lo más profundo de su... (Pecho.)
Él tenía una compañera (pero ya no está) pero ahora ella ya no es importante, porque lo que realmente quiere este distinguido caballero es intentar mantenerme (cuerda) con vida, estar conmigo para que las sombras no puedan dañarme y dormir (dormir, sí, dormir mucho) y vivir lo que sueño sin preocuparme por la (jodida) realidad. Lo que sentí cuando se marcharon fue terrible, pero ahora que Waiss ya está aquí (sin Selene) y es él el que se encarga de ambas cosas (porque Selene no está *risas*) me siento mucho más acompañada que antes.
Así mismo damas y caballeros, ya lo leyeron en las palabras escritas por la misma jovencita a la que le estoy ordenando escribir este pequeño mensaje. Volví, y soy sólo yo, no habrá más nadie que me quite el puesto ni intenta opacarme, de ahora en adelante, Annie pasa a estar bajo mi tutela definitiva. No tiene caso que se preocupen (aunque no creo que exista alguien que lo haga) por ella, porque estará perfectamente bien siempre y cuando yo la dirija.
Mi primera orden será: no sientas nada cariño. Eso te hace daño.
domingo, 21 de abril de 2013
Beneficios?
Es curioso que hoy me dedique a escribir este artículo que ya me habían pedido hace algunos días que hiciera, curioso para mí a causa de cierta situación que, realmente, no pretendo que ustedes entiendan.
Hoy me saldré un poco de la catarsis que comúnmente hago en este blog para opinar mas bien sobre un tema considerado tabú por muchas personas actualmente.
¿Amigos con beneficios? ¿Qué significa exactamente esa expresión?
En pleno siglo 21 aún es evidente cómo el tema sexual sigue siendo algo de lo que no todos se atreven a hablar abiertamente, y con la palabra "sexual" no me refiero únicamente al acto en sí, sino a todo lo que esto implica, incluyendo muchos en ese paquete, compromisos emocionales estrechamente ligados al contacto físico entre dos personas (en su mayoría) del sexo opuesto.
Mi opinión en particular recae en que no necesariamente ambas cosas deberían estar conectadas, principalmente porque tanto la conexión física como la emocional son necesidades humanas bastante diferentes una de la otra. ¿Que crecimos en una sociedad que comúnmente las mantiene estrechamente ligadas? Eso es cierto, y para mí es una de las principales razones por las que hoy en día existen tantos problemas y malentendidos en relación a este tema.
Hablo desde el punto de vista de una niña de diecisiete años recién cumplidos, cabe destacar, alguien que probablemente no tenga fundamento alguno para ponerse a hablar de estas cosas porque simplemente no tiene la experiencia suficiente, porque realmente no tiene nada de experiencia, pero pidieron mi opinión y aquí la manifiesto. Por la misma razón que expliqué anteriormente, me voy mucho más hacia la parte menos carnal, menos sexual, en cuanto al contacto físico se refiere, para basarme en lo primero, en las "dos primeras bases" a las que suelen llevarnos las hormonas en esta época de nuestras vidas.
Para quienes me conozcan, no será nada nuevo el hecho de que diga que para mí la conexión emocional con una persona vale mucho, que soy una persona que exige una cantidad descomunal de afecto y, además, emocionalmente inestable. Y es ese afecto y ese cariño lo que realmente me compra a la hora de entablar cualquier clase de relación con alguien más, los sentimientos son los que me guían para saber si quiero que ese "alguien" forme parte importante en mi vida o no; no necesariamente eso debe ir acompañado (al menos en lo que a mí y mis relaciones interpersonales concierne) de ese desenfreno físico que parece ser necesario en este tipo de situaciones.
Y así mismo como me parece que lo emocional puede o no incluir a lo meramente físico, me parece que esto último puede excluir perfectamente esa primera parte, aunque se me condene por esto, aunque la sociedad en la que vivo piense mal de mí por opinar sobre algo que para mí es tan simple de comprender. Nunca me ha parecido necesario, desde el punto de vista personal, guardar exclusividad en algo que simplemente son meras necesidades fisiológicas. Ojo, que no hablo de andar de loco por la vida, todo tiene sus límites. Dicho en forma coloquial, mi manera de pensar es que mientras no tengas una relación seria, ¿cuál es el problema de compartir un par de buenas experiencias sin necesario interés emocional?
Con todo esto quería dirigirme a un punto bien importante, dejándome ya de preámbulos y de andar por las ramas, ¿qué tiene de malo el tener un amigo con el que puedas compartir todas estas cosas, conscientes ambos de que no dejarán de ser amigos? ¿es que acaso necesariamente tiene que surgir interés romántico por parte de uno de ellos?
La situación ideal, al menos en mi caso, sería ese "mejor amigo" con el que puedes compartir todo, en el que confías tus secretos y utilizas de apoyo para los momentos difíciles. ¿Cuál sería la gravedad de compartir, además, esas experiencias que simplemente ambos quieren tener porque sí? ¿Quién mejor que, precisamente, esa persona? Por allá en mi otra vida ya Angelique (mi "otro yo", para quienes no lo saben) se encargó de vivir esa clase de cosas y, déjenme decirles, no le fue nada mal.
En resumen. ¿Tienen un buen amigo con el que puedan llegar a un acuerdo que los beneficie a ambos? Entonces no entiendo que hacen allí sentados, en vez de estar gastando el tiempo en algo más... productivo.
PD: No, no vi la película.
sábado, 20 de abril de 2013
Noches frías
Cada noche es más fría y dura que la anterior, cada vez más me encuentro con retazos de sentimientos y recuerdos que había decidido olvidar desde hacía tiempo ya, pero aún peor, cada noche me asaltan nuevas ideas, un sinfín de acertijos y misterios llenan mi mente sin dejarme en paz, mensajes incompletos y extraños presentimientos que nunca se con exactitud de dónde han salido. Pero realmente no importa mucho de donde vengan, lo que en verdad me afecta es que aniden en mi cabeza de ese modo, sin permitirme desviar mis pensamientos ni siquiera un segundo, sin dejarme descansar ni mucho menos facilitarme el proceso de comprensión de todas esas cosas.
Un claro ejemplo es, sin duda, un extraño ente que desde hace poco más de una semana me acosa en cada sueño que tengo. Él no habla, sólo permanece allí, viéndome y sonriendo, su sonrisa esconde un secreto en conjunto con su mirada, pero nunca puedo acercarme, siempre se marcha. Su rostro siempre cambia, nunca pretende ser la misma persona, pero para mí es fácil reconocerlo gracias a la sensación tan peculiar que me produce su presencia. Un par de veces se ha hecho pasar por alguien común y corriente, he entablado conversaciones con las personas que pretende ser, pero nunca he logrado hablar con él. Existe un detalle importante que me hace aún más fácil identificarlo, y es que siempre es rubio, supongo que es como una clase de símbolo personal. Y siempre está allí, queriendo decirme algo pero sin hacerlo, enloqueciéndome con su sonrisa, mirándome de esa manera, intentando demostrarme que tiene un secreto que yo debería saber pero no lo sé.
También están las demás cosas, los sueños con un significado oculto más profundo de lo usual, que a menudo logro recordar sólo a medias, sólo las partes menos importantes. A los sueños se le suma el insomnio, que ya raya en el temor a quedarme dormida porque sé que tendré que enfrentarme otra vez a todo este trajín que cada noche he tenido que soportar. Al insomnio se le unen los malos presentimientos y la preocupación, ese "sexto sentido" que me dice que algo anda mal pero, al igual que el rubio, nunca me dice realmente qué ocurre. Y hay más cosas, por supuesto, cosas que hacen que mi cabeza duela y mi estómago se revuelva, cosas que muy poco a poco terminarán haciendo que no lo soporte más; algo me dice que esto ocurrirá más temprano que tarde.
Por si fuera poco, existe un asunto muy importante que he pasado por alto en el texto anterior, algo que he ignorado a propósito porque no me agrada recordarlo, pero que aún así me voy a obligar a describir. Y ese algo es un sentimiento de vacío terrible, es mas bien el hecho de no sentir nada y a la vez querer sentir algo; nunca pensé que me compararía a mi misma con algo tan simple como una piedra, pero creo que esa es la manera en la que mejor puedo explicar lo que está sucediendo en mi interior...
lunes, 15 de abril de 2013
Tranquilidad artificial
Ella estaba allí, sentada en la esquina de la habitación vacía, sus brazos rodeaban sus pantorrillas mientras su mentón yacía apoyado en sus rodillas, su mirada escrutaba perdida las irregularidades de la pared desnuda que tenía al frente. Todo estaba tranquilo, en calma, ella sabía que aquello era peligroso, esa tranquilidad plástica y superficial siempre había terminado conduciendo a un estado peligroso, pero ya había llegado a esa clase de momentos en los que, sinceramente, no le importaba.
¿Y por qué habría de importarle? ¿Acaso había alguien más allí que la viera? La habitación era grande y aún así ella se encontraba completamente sola, nadie saldría herido ¿por qué debía detenerse entonces? Lo peor ya había pasado, ya había hecho daño y ya había terminado confinada en ese lugar, no había razón alguna para qué molestarse en cambiar, sabía perfectamente que jamás saldría de allí, aunque todos quisieran hacerle creer constantemente que tenía oportunidad de ello.
Cuando sucedía, era como pequeñas ráfagas que nublaban su mente por instantes, en un segundo estaba sentada con aparente normalidad, y al siguiente gritaba y arañaba las paredes, luego volvía al estado de calma relativa. Era así, siempre lo había sido, por eso se le hacía tan difícil controlarlo, no porque le gustara aquello, porque no le gustaba hacer esas cosas... ¿o sí? No, definitivamente no, no podía gustarle hacer algo que estaba mal, y ella había aprendido que eso que hacía estaba muy mal, por eso estaba encerrada, porque a pesar de no querer actuar de esa manera algo dentro de ella la obligaba, y ese algo se salía de sus manos. Era mejor que permaneciera allí, por si acaso ese "algo" decidía actuar, al menos no dañaría a nadie.
Un par de episodios, media docena de rasguños en la pared que tenía junto a ella, un par de gritos guturales y de nuevo en calma momentánea. Miró sus manos y sonrió acomodándose un mechón de cabello, porque ella no soportaba estar desarreglada. Algo que les había llamado la atención desde el principio era que jamás se había dañado a sí misma, a ella le había parecido completamente absurdo hacer tal cosa ¿por qué alguien se dañaría de ese modo? Aquello no tenía sentido, menos para ella que solía siempre estar perfectamente limpia y acomodada.
La sangre, la sangre era algo completamente diferente, al contrario de lo que muchos pensaban, no significaba suciedad ni desaliño, después de todo, era algo que conteníamos todos lo seres humanos, sólo que en vez de estar corriendo por sus venas, se secaba en sus manos. Las únicas heridas que lucía eran sus dedos, rasgados, quemados y desgarrados, con las uñas rotas por su constante fricción con las paredes, pero había dejado de dolerle desde hacía mucho tiempo, ahora sólo los miraba con curiosidad, satisfecha porque sus uñas siempre crecían muy rápido y podría volver a repetir el proceso de nuevo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

